UNA REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE LA INTERRELACIÓN SOCIAL, ECONÓMICA Y CULTURAL Y LA ARQUITECTURA DEL ESPECTÁCULO

Jordi Barri

Espectáculo es, entre otros aspectos,  la capacidad de atracción y de impactar. Y precisamente esa característica es la que se intentó inculcar a todos los niveles de nuestra sociedad.

A nivel económico uno de los aspectos mas transcendentales fue la globalización. Una globalización total, que inundó todos los campos, tanto cultural, social y económico.

La globalización achicó los tiempos, creó la inmediatez como fin resultadista, la rapidez , así como la necesidad de obtener resultados rapidos. La cultura del fast-food aplicada a arquitectura.

La globalización hizo de las ciudades verdaderos escaparates mundiales, como si las mismas ciudades compitieran entre sí , en la calle principal de compras, donde cada una de ellas tuviera que competir por atraer al cliente global . Y ¿qué podemos ofrecer ?, ¿cómo podemos situarnos en esa calle comercial global y ser capaces de atraer ? Al igual que en los escaparates, surge el “efecto WOW”, el efecto del impacto a través de algún objeto en el escaparate-ciudad. Y esos objetos atrayentes que fijaran nuestra ciudad en el marco global eran las piezas de arquitectura, a menudo , descontextualizadas, puesto que se trataba simplemente de impactar para ser visto. Estar en el mercado. La mercantilización de la arquitectura a escala global.

Para poder posicionarse, las ciudades necesitaban esas campañas de márketing que les permitieran existir y sobrevivir en este escaparate. Y qué mejor que crear un objeto icónico que rápidamente definieran esas ciudades a ojos del mundo llano. Quisieron modificar el skyline en lugar de pensar la ciudad. El afán del resultado rápido , del posicionamiento inmediato dio lugar a la aparición del arquitecto estrella, como personaje devorando al arquitecto , como objeto , producto de marketing en sí mismo.

La globalización deriva en esta inmediatez de resultado, y por lo tanto en menos pensamiento , menos reflexión de la ciudad, eso no importa. Estamos en una era de consumo inmediato , de poca paciencia, de devorar sin saborear, y la arquitectura no es ajena a eso.

Otro de los aspectos que crearon esta arquitectura estrella, es la disociación de los políticos , arquitectos y la sociedad en general.

Las ciudades, que a lo largo de los siglos se han ido creando a base de capas de sedimentación de historia, ahora mismo viven un proceso de cambios radicales por explosión de objetos inconexos fruto de esta mercantilización de la ciudad.

Pero, ¿por qué sucedió eso?

Uno de los problemas de que se consagre una arquitectura del espectáculo son sus cómplices.

En este aspecto, los políticos fueron la comparsa perfecta para los arquitectos. La poca implicación en el diseño de las ciudades de su habitantes , la poca participación democrática, y el afán resultadista inmediato , resultó en binomios arquitecto-politico que definieron la morfología de las ciudades como una dictadura arquitectónica mercantilista.

Si bien es cierto que en los 80 por ejemplo en Barcelona, la ciudad fue pensada por los arquitectos, al menos estos la pensaron puesto que había interés en el saber de su funcionamiento urbano y, consecuentemente, de la detección de las necesidades, tanto de reparación como de crecimiento.

En la arquitectura del espectáculo eso no importa, puesto que el fin de posicionarse globalmente como ciudad, justifica los medios pobres de reflexión urbana y arquitectónica.

Eso tiene mucho que ver  con la cultura del momento. La cultura de lo inmediato , la cultura del consumo rápido , al igual que un electrodoméstico programado para destruirse , la arquitectura aparece como interesada en la foto del momento, sin tener en cuenta, el mantenimiento posterior o las repercursiones futuras de la implantación del artefacto arquitectónico en el conjunto existente. Eso no importa, importa la polaroid para dar la vuelta al mundo y posicionarnos en el  escaparate mundial .

Y ¿por qué eso funcionó?

Probablemente ahí ahonde el problema cultural. La desconexión de la ciudadanía del valor de la arquitectura.

Los políticos, y su busqueda resultadista a corto plazo , son conscientes de que para tener notoriedad y por lo tanto poder continuar su tarea política mas allá de los 4 años, resulta mas efectiva la implantación de una gran obra faraónica , visible en la ciudad, y por lo tanto asociable a transformación y “progreso “. Eso , unido a la poca participación ciudadana desembocó en gastar en obras de impacto , espectáculo ,en lugar de pensar la ciudad, de coser sus tejidos y de reconocer sus debilidades y potenciar sus fortalezas en programas de mayor alcance en el tiempo. En el fondo , esa deriva por la implementación de obras icónicas, sin participación ciudadana ni reflexión profunda, puede tener un símil de arquitectura fascista megalómana del político de turno , en el que se impone como dictadura al servicio del capital y en detrimento de la arquitectura pensada.

La Globalización aportó a las ciudades capital privado de inversión, incluso foráneo, que al igual que los políticos, buscan resultados a corto plazo, rendimientos a sus inversiones y por lo tanto esa privatización del pensamiento de las ciudades , provocó la creación de una arquitectura más banal , a menudo descontextualizada, creando crecimientos como ciudades genéricas indefinibles.

En el fondo, la Globalización es un proceso que en sí mismo está sufriendo mutación. Si al principio pareció como la panacea en todos los campos, se ha demostrado que , después de estar expuestos en el escaparate mundial , y de querer obtener resultados inmediatos, hemos quedado como después de comer en un fast food, empachados, saciados momentaneamente . Es el momento de la reflexión y de la introspección . de la adaptación al medio y de mejorar la educación arquitectónica de cara a que la ciudadanía sea crítica y participativa en los cambios que se producen en su cuidad, sin renunciar al contexto local ,ahondando en el conocimiento adquirido con el paso del tiempo y generaciones, y no apostando por esta cultura de lo inmediato , de lo fáacil , que al final , nos deja demasiado expuestos en el escaparate mundial pero desnudos de argumentos , tanto economicos, sociales, culturales y finalmente arquitectónicos

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