LA OTRA CARA DE LA INMEDIATEZ

NoHables-01

 

Eduardo Casarrubias

La historia de la humanidad está conformada por los diversos acontecimientos culmines que se han producido a lo largo del tiempo. De manera análoga, podemos reconocer esta misma estructura en los campos que abarcan el estudio del hombre. Durante el último centenario hemos vivido dentro de un periodo saturado por una constante aparición de inventos nuevos, los cuales han generado diversos puntos culmines de forma muy rápida.

Anteriormente, los lapsos de tiempo entre un punto culmen y otro, abarcaban el espacio cronológico medianamente necesario para asimilarlos y que se digirieran las consecuencias. Este lapso de tiempo generado le daba al hombre un grado de control sobre lo que producía, algo que no se puede decir ya respecto a los últimos cien años.

Desgraciadamente hoy el avance nos ha superado. Nos hemos sumergido en una búsqueda de lo “innovador” e “inmediato”. No hemos dado el tiempo necesario para asimilar todo aquello que va apareciendo y peor aún, le damos una continuidad a los resultados obtenidos al instante. Al no dar tiempo a la reflexión y subordinar las repercusiones, hemos perdido ese control sobre nuestro entorno.

Para nuestra mayor desdicha, son esas repercusiones las que dejarán una mayor huella sobre nuestro porvenir. Y durante un tiempo exponencialmente mayor, si se contrasta con el que se utilizo para su efectuación. Es fácil evidenciar todo esto a través del último par de décadas de la arquitectura

Las nuevas tecnologías han sido adoptadas rápidamente dentro del mundo de la arquitectura. Han conllevado, como todo elemento nuevo, ciertas cosas a favor y ciertas en contra pero, sobre todo,  una nube de humo que infundía de un cierto brillo a aquello que no lo tenía. La inmediatez de los aparentes resultados, sumado al brillo mencionado, ocasionó que lo digital tomará una posición incorrecta dentro del marco real de la arquitectura.

Pueden reconocerse tres casos dentro de los cuales podríamos englobar la forma en que fueron adoptadas las nuevas tecnologías.

  1. Los arquitectos con carrera profesional que insertaron lo nuevo a su proceso de trabajo.
  2. Los arquitectos cuya carrera profesional dio inicio al paralelo de la aparición de las nuevas tecnológicas.
  3. Los estudiantes que iniciaron su carrera bajo el brillo de lo nuevo y la poca reflexión de quienes lo adoptaron.

Dentro de este marco general podemos enmarcar la realidad contemporánea con ejemplos sencillos y comunes a todos.

  1. Frank Gehry, Zaha Hadid, Rem Koolhas.
  2. Bjarke Ingels Group, Michel Rojkind.
  3. Los estudiante de arquitectura que escribimos estos textos.

Invariablemente a qué grupo se pertenezca, cada uno ha de ser responsable por la forma en que ha empleado toda la gama de nuevas tecnologías. Puede suponerse que algunos serán menos responsables que otros. Es cierto también que las causas que los han llevado a adoptarlas, y los resultados obtenidos, no son englobables pero si tienen en común que todos carecen de una reflexión.  Aunque las nuevas tecnologías nos presentan la  forma final  del proyecto de forma casi instantánea, la arquitectura se ha de llevar al plano de la realidad y para su mejor inserción en ella requiere del proceso tradicional donde se usa el trazo en planta y sección. Ahí será donde el arquitecto encuentre el lapso para reflexionar y cuestionar su trabajo. La reflexión expuesta en unas plantas y secciones que inmediatamente demuestran la capacidad real del arquitecto. Plantas y secciones que nos hablan de la materialización de una idea y que son entendibles tanto para arquitectos como ingenieros y todos aquellos involucrados en profundizar sobre la arquitectura.

Hablemos del primer grupo. El arquitecto con trayectoria lo adopta para llegar a aquello que el papel no le permitía demostrar a su cliente. La falta de reflexión es tangible cuando vende sin justificar todo aquello que aparece en la pantalla. El cliente, cuyo dinero abunda y no discrimina en demostrarlo, acepta. El brillo del resultado y la vanidad de la economía que enmarca a esta era, poco a poco lleva al endeudamiento de ciudades enteras.

Saltemos al tercer grupo. Jóvenes que desconocen el proceso por el cual tradicionalmente se llegaba a la arquitectura. En su primer año inician con “resultados” que ya se ven y “prometen” ser. Aquí está uno de los daños que aún no se terminan de ver en su totalidad. La falta de reflexión se hace evidente aquí. Se advierte el salto a una herramienta que parte de la sección y la planta, reflejándose sobre todo en el sobredimensionamiento y carencia de elementos que defiendan  su proyecto. Y recordemos también, que la sección y la planta, son herramientas que aún no dominan y que, posiblemente, en algunos cursos de proyectos ni siquiera usen. Esto será responsabilidad de los profesores, que a la tercera corrección querrán ver resultados en render.

Ahora regresemos al segundo grupo. Es en este grupo donde podemos encontrar el peor de los daños causados por la inmediatez y la falta de reflexión. Toda esta generación ha crecido profesionalmente con lo tradicional y lo nuevo, mas han decidido irse por el camino de la inmediatez. La poca experiencia en el terreno práctico los llevará al foso. Al crear por el hecho de crear, innovar sin fondo. Proyectos que en apariencia son viables pero que, al llevarlos a cabo, resultan en un elevado coste y resultan pobres en innovación constructiva, urbana y proyectual.

Desgraciadamente éste es el grupo más dañino porque es aquel que domina la inmediatez de otra herramienta: los medios de comunicación. El brillo de lo nuevo se aúna con el glamour de la publicidad y la imagen.

Cabe aclarar que no se busca que todos hagan la misma arquitectura. Ni que todo sea bonito, ya que esto no es un parámetro objetivo. Se busca que se posicione lo digital en el puesto correcto dentro de la reflexión que conlleva el hacer arquitectura de calidad.

Insertar el uso de lo digital como una etapa más dentro del proceso por el cual podemos profundizar en un proyecto. Si bien cada parte del proceso tradicional de hacer arquitectura nos habla de algo (la maqueta nos da esa experiencia espacial y técnica, la plantas, alzados y secciones nos hablan detalladamente en diversas escalas) lo digital claramente también nos está ofreciendo más información pero, hemos de observar y estar atentos para aprender qué es lo que en verdad nos está aportando. Tiene vocación de ser más que suplementaria como se venía colocando respecto al resto, a ser una herramienta complementaria a las demás.

Finalmente el resultado del cual parte toda esta reflexión y que nos dice que ha sido mal empleada la herramienta, es el simple hecho de que vivimos sumergidos en una crisis arquitectónica y mundial que no sabemos cuándo ha de acabar.

El tiempo, como siempre, sitúa las cosas en su sitio y pone a prueba al hombre junto con todo lo que lo rodea. Previamente la gente pensaba y cuestionaba todo. El hombre era la base del tiempo. Esto ayudaba en gran parte a no sumergirse en una desgracia tan profunda. Hoy en día la tecnología nos permite actuar de forma tan inmediata entre nosotros que sin darnos cuenta  la ha vuelto en la base del ritmo al cual respondemos. En gran parte también nos ha cegado al hacernos creer que como nosotros la hemos creado, tenemos nosotros el control.

La realidad es otra.

Invariablemente el avance tecnológico ha permitido la oportunidad de acceder a abundante información pero el presente es una etapa donde cada vez parece haber menos interés por saber. Una etapa donde podemos acceder con mayor facilidad a la verdad pero donde queremos sólo lo que nosotros queremos creer y que, contrario a ese aire existente de “todo vale y todo se puede”,  no estamos abiertos a aceptar el error, a aceptar que nos hemos equivocado. Por ello no sabemos cuándo ha de acabar esta crisis. Sin aceptar que hemos caído no podremos empezar a buscar cómo levantarnos. Es positivo y necesario aceptar lo incómodo.  Al aceptar el error podremos cambiar el curso y recolocar las cosas en su sitio. Si hacemos esto, será entonces cuando reintegraremos la escala humana a todas las profesiones, no sólo en la arquitectura.

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