INTELECTOS DEL GLAMOUR SOCIAL

TorreDavid_Credits-Iwan-Baan

Josep Maria Valls

AHORA NO SOMOS ARQUITECTOS, SOMOS SOCIO-PSICÓLOGOS CONSTRUCTIVOS
Qué lástima. Qué esperpento. Qué maldita forma de autonegarse un sueño. ¿Os acordáis de antes?…No, no, de mucho antes: de cuando el arquitecto no era estrella glamurosa, sino oficio respetado. Cuando tus abuelos soñaban con que serías abogado, médico o arquitecto. Cuando ser arquitecto era hacer casas y tener un buen sueldo. Impoluto, culto, sabedor de muchas cosas y con una pizca de interesante. Pues ahora que nos faltan los abuelos, y nos queda tan poco para ser algo bonito de ser; nos damos cuenta que no es lo que parecía.

Hoy voy a ser abrupto, malversador y directo. Pocas veces en la vida te obligan a escribir. Ahora estoy en un momento de estos, de máxima obligación. Tengo que entregar un texto mañana y por lo que sé, tenía que estar hace casi un mes. O más. Con lo que conlleva que seguramente solo será leído por mi fiel lector, Fredy. Su fidelidad viene sujetada al simple hecho que es él quien me corrige. En mi mundo imaginario; me siento, acaricio un café y me enciendo un cigarrillo. Sí, soy de estos. Amo a los médicos que pregonan salud y cuando sales del centro sanitario te das cuenta que son ellos los que más fuman. Pero la crítica social no recae en ellos. En cambio con nosotros sí. No por fumar, sino por construir.

Volviendo a mi mundo imaginario… sentado estoy e intento imaginar que las palabras escritas y repensadas servirán de algo. Con mucha suerte Fredy las valorará y si los planetas se alinean, quizás le llegue a gustar el escrito. Como yo, veinticinco personitas más. Algunas con ansias de escribir, otras con más desganas. El premio a conseguir, la nota; la ilusión a obtener, una publicación en un blog. Él es crítico, crítico de arquitectura; pero aun así, el miedo impuesto por su profesión, no le describe para nada. Porque se trata de una crítica tolerante, constructiva y se le nota que no disfruta criticando. A menudo, después de una clase donde ha dado su opinión, nos expresa que nuestras propias percepciones pueden y deben ser diferentes a las de él. Qué critico en nuestra mente sería así. Entendemos crítico como pétreo, fulminante, inmóvil, duro e intachable. Y esto es debido a nuestro propio desconocimiento de las cosas. Sí, tendemos a pensar que lo sabemos todo, pero no es así.

La figura del arquitecto nos ha hecho una mala pasada. Creímos que ser arquitecto era ser conocedor de muchas cosas, pero no pedante. Interesante, pero no engreído. Impoluto, pero no mejor que nadie. Y hoy en día, que empiezo a ver y a conocer un buen puñado de arquitectos, puedo asegurar que hay pocos que me sorprenden positivamente. Genuinos, artistas y orgullosos de ser quienes son; pero también prepotentes, fantasmas, superficiales, centrados en ellos mismos y con poca vocación a escuchar.

El egocentrismo es el aspecto dañino. La cualidad del egoísmo es el presente más inmediato. No hace falta ir a grandes buques insignia de la arquitectura para ver tales aspectos. A nuestro alrededor ya florecen. Yo, Yo y Yo. Jamás pondría en duda los mecanismos docentes; no pretendo decir que la supervivencia no sea un modo de aprendizaje. Pero luego, que nadie se extrañe que la flor sea una planta carnívora.

Y cuando la planta ha crecido, es muy difícil decirle que no tiene que comer insectos; sino que tiene que confiar en el agua que no ve, que ella ya se arrimará a sus raíces para que sea absorbida adecuadamente y que solo tiene que girar alrededor del sol. A quién pretendemos engañar.

¿Qué quiere decir arquitectura social? ¿Qué arquitecto, es arquitecto y no es social? Adónde hemos llegado.

Lo que antes era una pizca graciosa de personalidad, el estereotipo del arquitecto vestido sumamente de negro; nos ha traicionado. La característica se ha vuelto luto. Lo que antes era una pluma, ahora no es ni lápiz. En estos momentos el arquitecto es la eterna juventud; tejanos, deportivas y una camiseta de Armani. La finura y la elegancia siempre tienen que estar. Atrás quedan los gemelos y los chalecos; rejuvenecer o morir. Esto es lo que nos está pasando en nuestro mundo. Me atrevería a decir que hoy en día hay dos tipos de arquitectos. Los que limpian y hacen relucir las piedras, argumentado que sus obras se respaldan de gestos históricos ya efectuados. Y los que derrumban el muro para hacer hincapié en su nuevo gesto. Su nueva obra. Su obra. Desconozco cual versión es más óptima, pero ambas estrategias describen personalidades. El mimetismo y el cuidado que unas imperan, seguido del estudio cuidadoso que hay que hacer declinan balanzas sociales. Mientras que otras simplemente buscan el “¡oh!”. Los dos gestos son sociales, porque despiertan sentimientos. En ocasiones de aprobación y en otras rechazo.

Vivimos en una nube. Sin querer nos agrupamos por afinidades, por gustos y por culturas. Adoro los coloquios de arquitectura, repletos de palabras inconcluyentes, teorizaciones y filosofía por doquier. La teorización es increíble, pero la proyección de ella es muy complicada. Como ejemplo podríamos escoger muy aleatoriamente, la teorización de espacio vital-social de la Torre David, ubicada en Caracas y efectuada por Urban-Think Tank. Teorizar es bonito, el impacto es brutal; un rascacielos con vida, la pobreza reside en él. La autogestión llevada a un rascacielos. Dame una estructura de hormigón y realizaré un hogar. Arquitectura efímera. Cajas. Botellero. Fotos. Premios. Biennale di Venezia.

Pero qué aporta la teorización. Nada. Qué obra social imprime el book fotográfico. Ninguna.

Aun así, aparece Urban-Think Tank en BCN Reset. Work in progress de un circuito urbano de arquitecturas efímeras que celebran el tricentenario de la ciudad de Barcelona. 1714-2014. Obviamente entiendo que la ESARQ tiene y debe que colaborar con dicho proyecto. Sólo faltaría. Y ahora ya no digo rejuvenecer o morir, sino vivir o morir. Pero esto no me evade de decir lo que digo. Pensad que si os apuntáis a este work in progress aprenderéis mucho, tendréis contacto directo con un despacho de arquitectura con mucho renombre, vuestros nombres aparecerán en la colaboración y quizás esto os abre muchas puertas. Vaya, una panacea en toda regla.

Creo saber que la ejecución de este proyecto lo resolverán con unos muros tapiales; con lo que conlleva que aparece la asignatura de cooperación. En ella, el buen uso de este sistema lo conocen. Así que pasamos a otra materia. La cooperación. Asignatura realmente muy interesante, el punto de vista es girado hacia otro punto del planeta. Ser conscientes de que las cosas pueden ser diferentes y no por eso ya no se puede hablar de arquitectura. Antes de hacer, pensar; calcular todos los matices y aprovechar los medios al máximo. Levantar veinte centímetros una casa, solo por el hecho de que algún día asfaltarán la calle. Jugar con la sostenibilidad natural y siempre aferrarse a la cultura autóctona. Llegar a pisar la tierra descalzos, para anivelar el terreno.

Donde quedan las terrazas pedidas y soñadas en la asignatura de proyectos, para poder deleitar esos fríos gin-tonics. Glamour y noches mágicas en las azoteas menos pensadas. Qué dicotomías más interesantes expuestas en un año académico. Donde siempre el nexo conector es la arquitectura. ¿Cuántas arquitecturas hay?

¿Zaha Hadid o Shigeru Ban?

La temática de este texto es simplemente la construcción social en la era del espectáculo; el reaparecer de una arquitectura social. Pero no consigo entender cómo se puede tratar este tema. Seguramente la comparación entre dos arquitectos hubiera sido mucho más clara y más evidente; pero mi incauto deber de querer llegar un poquito más allá me ha obligado a tener la necesidad de no categorizar proyectos o gestos, sino personalidades.

No se puede obrar de una forma antinatural, porque al final todo cesa.

Cameron Sinclair, Brad Pitt, Alejandro Aravena, Andrés Jaque y muchos más. Son arquitectos de emergencias y críticos sociales o son intelectos del glamour social. Hablamos de arquitectos o de socio-psicólogos. Tenemos que escondernos de palabras como arquitectura y construcción; o podemos sacar pecho de una de las profesiones más bonitas. Debemos arrebatarnos el luto impuesto por nosotros mismos o seguir anclados a palabrerías intangibles. Hablemos con franqueza, díganme que entorno les arropa y que personalidad tienen, y será entonces cuando sabremos que arquitectos son. Pero sin dudarlo ni un mero instante, quien no sea arquitecto social que abandone el barco.
No me gustan los gin-tonics. Me gusta el fragolino. Que es más chic.

 

Anuncios
1 comentario
  1. josep la contradicción que acontece es reflejo de la historia, renacimiento barroco, moderno posmoderno, uds los europeos hace poco están en crisis, nosotros en latinoamerica desde siempre, si ahora los ojos europeos buscan las experiencias latinas es cuestión coyuntural, no van a pasar mucho tiempo observando, si europa sale del pozo y comienzan los derroches nuevamente. Que sería de una casa de la cascada en estos tiempos sino? y de muchas otras obras referentes, buscar la idolatría como lo hacen actualmente los medios, bienales, etc parece una cuestión religiosa, yo gracias a dios soy ateo, la ecuación proyectual tiene constantes invariables, el contexto, la cultura, los materiales locales, la economía, las leyes de la física, desde hace poco la sustentabilidad activa, son la base que todo arquitecto debería respetar como la naturaleza necesita del sol, el agua y los minerales para desarrollarse, en fin, se sigue hablando de mesías y nunca para donde va la humanidad, englobamos todo en lo social desde el punto de vista del capital, pero nunca desde la felicidad de las personas, los guaraníes vivían en comunidades en un oga guazú (casa grande) nos preguntamos si eran mas felices asi o con la receta monogámica de los jesuitas y franciscanos que vinieron a imponer?, la buena arquitectura le hace mas feliz a la gente, o le hace trabajar mas y tener menos tiempo libre para pagar las deudas que ésta le ocasiona? la felicidad de tener una vivienda nueva es real o es reflejo de una vanidad provocada por orgullo de catálogo? la sociedad cada vez es mas indiviudalista e insensible, la arquitectura hace algo para equilibrar éste comportamiento anti social? yo creo que ni uno ni lo otro, en la escuela nos enseñaron que no se pueden sumar papas con manzanas, las bienales etc deberían dividirse en arquitecturas de bajo presupuesto y de alto presupuesto, hay buenas y malas en los dos rubros, tampoco los programas son equitativos, hay 100mil ejemplos mas de programas de vivienda que de museos, pero hay que catalogar, y deberían presentarse los casos con sistematizaciones sociológicas y/o sicológicas de desarrollo social en cada caso, se que es una utopía, pero las bienales deberían financiar o hacer seguimiento a cada caso que han premiado a ver si realmente fueron aportes a la sociedad a la familia o perecieron como iconos inutiles museificados con 1 estrella o peor si tienen varias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: